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Integración y desarrollo de un talento extraordinario

“Tiene un hijo con un coeficiente intelectual de 140. Es superdotado.”. Este tajante diagnóstico, supondría hace algunos años que la comunidad educativa y el entorno social de muchas familias comenzaran a adoptar la idea, de que la persona diagnosticada con superdotación, era una especie de genio. Podríamos imaginar al estereotipado compañero que interrumpía en clase, para aportar un matiz a la explicación del profesor. Sin embargo, el mito comenzó a desquebrajarse cuando diferentes colectivos lograron alzar su voz, poniendo especial atención sobre estas falsas concepciones que dificultan la verdadera integración de estos niños y la oportunidad de desarrollar ese talento extraordinario.

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¿Por qué ya no se habla de superdotación?

Ahora, es ya habitual, dentro del ámbito educativo y pedagógico, el uso de la terminología Altas Capacidades (AACC). Se comienza a hablar de capacidad, del desarrollo de un talento. Así, referentes en la materia explican que la alta capacidad no es innata. Es más, le otorga responsabilidad al individuo en su propio desarrollo. Incluso le invitar a poner su capacidad al servicio de otros. No suelen destacar por sus altas calificaciones. Y mucho menos, en todas las áreas escolares.

Desmontamos otro mito erróneo. La diversidad que contemplan las Altas Capacidad les lleva a distinguir entre: talentos simples como pueden ser el verbal, lógico, matemático, espacial o creativo; y talentos complejo, el académico y el artístico figurativo. Como parte de este grupo de alumnos con necesidades educativas, incluiríamos también aquellos diagnosticados superdotación y precocidad, los menores de doce años.

¿Es posible que sin medidas desarrollen todo su potencial?

Para dar respuesta a esta cuestión, surge en Andalucía un protocolo de diagnóstico y atención de las AACC puesto en marcha desde el año 2010. Sin embargo, tras siete años de andadura, los colectivos de AACC continúan advirtiendo que los recursos invertidos siguen siendo insuficientes. La presidenta de la Asociación Andaluza de Altas Capacidades (ASA), María Rodríguez manifiesta: “Sabemos que existe este protocolo y nos parece un gran paso. En la delegación provincial de Educación cuentan con dos profesionales especializados, un orientador y un docente, pero tienen que atender a todos los colegios de la provincia. Los colegios deben solicitar la visita de los profesionales cuando se notifica un caso. Entonces, estas personas acuden y forman al profesorado. Pero no en todos los centros se solicita”.

El desarrollo de protocolos específicos es una materia competencial de cada comunidad autónoma. Luego, nos encontramos con situaciones peculiares en las que el individuo de alta capacidad puede serlo en una región y en otra no. No obstante, Andalucía es una de las más avanzadas en la identificación e intervención con estos colectivos. Si atendemos a las últimas cifras, en el curso escolar 2015-16, se detectaron en España 23.745 niños, lo que supondría que de cada 100 niños solo se detecta el 0,29 %. Por comunidades, Murcia ocupa la primera posición, logrando una detección del 1,23% (3.552 niños); le sigue Andalucía con un 0,60 % (9.680 niños). Dentro del ranking nacional, todas las provincias andaluzas estarían entre las 20 primeras en cuanto a detección. Entre los primeros puestos, se situarían Huelva, Granada, Jaén y Málaga que engrosarían la segunda, tercera, cuarta y quinta posición respectivamente, con respecto al panorama nacional.

¿Dónde se produce la primera detección?

María Rodríguez habla de su caso personal y el de muchos otros padres de la asociación. “La detección primera se hace en la familias. Son éstas las que solicitan que se evalúen a sus hijos. Nos encontramos con casos, en los que los de padres acuden a gabinetes privados especializados porque no encuentran el apoyo del centro”. Como madre, Rodríguez tiene diagnosticados a dos niños con Altas Capacidades, Yago de 9 años y Vigo de 5 años. María cuenta como tardaron 3 años en realmente registrar a Yago como alumno con alta capacidad, incluso tuvo que acudir a un gabinete privado porque en el colegio donde se encontraba escolarizado, se negaba a aceptar esta singularidad. La detección final por parte del colegio no facilitó la adaptación del niño. “Me dijeron que no le enseñara más Matemáticas, que iba muy adelantado. Pero ¿por qué se tiene que quedar esperando a adquirir este tipo de conocimientos? Ellos no aprenden por ciencia infusa. Necesitan que les enseñen. Solo que aprenden de forma más rápida, conectan las cosas más rápido”, recuerda María.

El rígido sistema educativo al que el pequeño Yago estaba sujeto no le permitía realmente desarrollar su talento y el niño cada vez se volvía más retraído. Sin embargo, cuando llegaba a casa, nos cuenta su madre, “el niño estallaba”. A través de ASA, conocieron de la existencia de un colegio en Moclinejo donde contaban con un relevante número de alumnos con AACC en sus aulas. No lo dudó, cuando le dijeron que había plazas se lo comunicó a sus hijos y al ver la reacción de felicidad de Yago, María comprendió que estaba tomando la mejor decisión para ellos. El colegio nuestra Señora de Lourdes es un centro educativo , sede del Centro Rural Agrupado Axarquía. “El éxito de integración de los niños con ciertas necesidades educativas viene dada por el proyecto global del centro. Atendemos a la diversidad a través de lo que se conoce como ‘eco escuelas’. Junto a esto, la participación de los padres es esencial, no entendemos una educación sin padres”, explica el director del colegio, Isaías Martín quien además, aporta algunas claves del trabajo que realizan con los alumnos: “Abordamos la socialización a través del trabajo en cooperativa. Suelen ser niños interdependientes, lo cual es positivo a nivel de conjunto; suelen aportar otro punto de vista al grupo”.

Colegio El Pinar

Cristina Pérez García-Santos, orientadora del Colegio El Pinar en Málaga, con quien ASA ha cerrado un acuerdo recientemente, nos cuenta otros aspectos del aprendizaje con estos alumnos. “Con estos niños trabajamos en la adquisición de competencias más profundas y en la ampliación de contenidos, lo que se conoce como adaptaciones verticales donde los niños cursan unas horas en un grupo y otras en otro”. Junto a esto, la metodología de aprendizaje por proyectos es una fórmula que está ya dando buenos resultados “se adapta a todas las necesidades del alumno. Hay una conexión de todas las áreas vinculadas al proyecto y una aplicación práctica ya que trabajan en la resolución de un problema del entorno próximo”, explica Pérez.

Etapa adolescente

“Llegan a 3º de ESO y comienzan a flaquear. Algunos incluso desechan la idea en Bachillerato de llegar a cursar una carrera universitaria”. Así nos habla Serafina Castro, del programa Guíame, sobre una realidad, la de los niños de AACC cuando llegan a su etapa adolescente. Para paliar esta situación, nació hace 6 años esta iniciativa que contempla una serie talleres que se desarrollan en la Universidad de Málaga para jóvenes de los cursos finales de la ESO y Bachillerato, donde prácticamente tocan todas la áreas de conocimiento y carreras universitarias. Junto a Castro, Mª Dolores García, Diego Tomé Merchán y Enrique Viguera conforman el equipo técnico de Guíame, cuyo éxito se demuestra en cifras. “Los mentores que tenemos cada año repiten y cada vez contamos con más. Les asombra la motivación y el tipo de preguntas que realizan los alumnos”, explica Castro. Empezaron con 9 mentores y ya cuentan con 25; y de 42 alumnos, han pasado a más de 200. “Las AACC es una bendición.”. Esta afirmación queda bastante alejada del sentimiento que experimentan los padres cuando sus hijos son diagnosticados con esta capacidad. No sin fundamento.

Según NACE (No al Acoso Escolar), estos niños formarían parte de los colectivos vulnerables al acoso junto al el TDA-H, el Autismo o Asperger. Si las estadísticas nos indican que la media de acoso escolar se encuentra en 1 de cada 4 niños, en el caso de las AACC, alcanzaría a 1 de cada 2 niños. Por una situación cambiante que aún exige mucho trabajo conjunto entre los padres y la comunidad educativa, es por lo que existen asociaciones como ASA, la tercera en número de socios en España. Como ellos indican: “Involucrados con el talento”.