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Los dentistas que regalaban sonrisas

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No tenía sonrisa porque no tenía trabajo y no tenía trabajo porque no tenía sonrisa. Una vida difícil había golpeado su dentadura hasta dejarla destrozada. Cristóbal apenas tenía 40 años, en el DNI; nada en los bolsillos y una única opción en mente: pedir ayuda. “Todo empezó por él, por un ‘email’ en el que pedía socorro”, recuerda a Ciudad con Alma Gonzalo Gross, gerente de Gross Dentistas. Era el mensaje sin botella de aquel anónimo Cristóbal. “Le llamé y le dije que le regalaba el tratamiento”, señaló Gonzalo.

Comienzos

Y todo empezó ahí, hace ya unos seis años. Hoy, esta prestigiosa clínica dental malagueña atiende las necesidades que le plantean diferentes oenegés. Es socia de Justalegría, que trabaja en múltiples proyectos de cooperación internacional y ayuda humanitaria; trabaja con los Ángeles Malagueños de la Noche, que alimenta a centenares de personas cada día; colabora con La Sonrisa de un Niño, que trae a menores de Bielorrusia a pasar las vacaciones con sus familias de acogida; coopera con Cruz Roja y Cáritas, sobradamente conocidas; participa en el proyecto de Nuevo Futuro, que da hogar a niños y niñas que vivían en uno roto, y contribuye con la fundación Autismo, entre otras.

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“Gracias a que somos muchos, nos lo podemos permitir”, asegura el gerente de Gross Dentistas, que cuenta con una veintena de empleados. “Aprovechamos los huecos entre citas en el horario de trabajo”, señala. Cada semana, y tan solo procedentes de Los Ángeles Malagueños de la Noche, son uno o dos los pacientes los que, de antemano, van con el tratamiento regalado. Y normalmente son personas “que vienen muy mal”, que requieren de unas 15 o 20 citas, porque no han podido cuidar su dentadura. Pero no hay cuentas ni balances que puedan recoger los beneficios que deja esta actividad altruista.

“Cuando vuelven a tener dientes, verles sonreír es una pasada”, afirma un gerente convencido de lo que formalmente se llama responsabilidad social corporativa y que, en definitiva, no es más que el compromiso de compartir con el universo más cercano la felicidad que nos ha regalado.

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Este reportaje forma parte del último número de la revista Ciudad con Alma, que puedes íntegro a continuación: